Carbón mineral: una estrategia emergente que mejora la eficiencia de la fertilización agrícola

En los últimos años, la búsqueda de soluciones que mejoren la eficiencia en el uso de nutrientes y aumenten la sostenibilidad de los sistemas agrícolas ha impulsado el interés por materiales alternativos como el carbón mineral [1-3]. Tradicionalmente asociados a usos energéticos e industriales, ciertos tipos de carbón, adecuadamente procesados y caracterizados, están mostrando un potencial interesante como enmiendas de suelo.

Con un comportamiento similar al biochar -mayormente conocido-, los carbones minerales, especialmente aquellos con alto contenido en carbono fijo como las antracitas, presentan propiedades fisicoquímicas que pueden influir en el suelo mejorando su estructura y estabilidad, incrementando la capacidad de retención de agua, mejorando la capacidad de intercambio catiónico y potenciando la disponibilidad y retención de nutrientes [4-5]. Estas características pueden traducirse en una mayor eficiencia en el uso de fertilizantes y, en consecuencia, en mejoras productivas sobre el rendimiento y la calidad del grano, por ejemplo.

Esto último, fue observado en el proyecto “Enmiendas agronómicas de carbón mineral, una nueva estrategia para diversificar su uso”, impulsado por la empresa Transportes y Servicios Brezo Natura SL, cofinanciado por el ICECYL y desarrollado por ITAGRA.CT. Tras la ejecución del proyecto se han registrado diferentes hallazgos sobre su uso como enmienda agrícola, entre los resultados principales se destacan:

  • Seguridad y cumplimiento normativo. De las muestras evaluadas, las antracitas con 75% y 90% de contenido de carbono cumplieron con los límites establecidos por el RD 506/2013, destacando su bajo contenido en metales pesados. 
  • Ausencia de fitotoxicidad, los extractos de carbón no generan efectos negativos sobre la germinación. Por el contrario, en sustrato arenoso, especialmente con Antracita 75, se registró una tendencia positiva en la germinación. 
  • Rendimiento y calidad del cultivo. Las pruebas agronómicas mostraron incrementos de rendimiento entre el 1,7% y el 3,5% respecto al control absoluto. En cuanto a la calidad del grano, también se registró una ligera mejoría con Antracita 75 y Antracita 90, lo que indica un mejor aprovechamiento de los nutrientes.

La integración de los resultados fisicoquímicos, de laboratorio y de campo confirma que los carbones evaluados son seguros, no fitotóxicos y potencialmente beneficiosos como enmiendas agrícolas. Si bien las mejoras observadas son moderadas, también son consistentes y estables, lo que posiciona al carbón mineral como una herramienta complementaria para optimizar la eficiencia del sistema suelo-planta y avanzar hacia una agricultura más eficiente y sostenible.

Referencias bibliográficas:
[1] Dilk, A. (1993). Effects of mineral coal amendments on wheat crop performance. Journal of Cereal Agronomy, 12(3), 145–152.

[2] Gutiérrez, M., Álvarez, R., & Peón, J. (2022). Evaluación de carbón mineral como enmienda en suelos ácidos del noroeste ibérico. Revista Española de Ciencia del Suelo, 8(1), 25–38.

[3] Mahdy, A. (2019). Use of coal-based amendments for ameliorating saline soils. Soil and Water Management Journal, 34(2), 89–101.

[4] Li, H., & Chen, W. (2021). Biochar effects on soil nutrient dynamics and crop productivity: A meta-analysis. Soil Systems, 5(4), 66.

[5] Patel, K., Singh, R., & Verma, S. (2019). Structural stabilization of degraded soils using coal-based amendments. International Journal of Soil Rehabilitation, 25(2), 112–124.