El sector agrícola de Castilla y León cuenta con un avance científico clave capaz de anticipar las dañinas plagas de topillo campesino con aproximadamente un año de antelación.
Esta nueva herramienta de alerta temprana surge del proyecto RATALERT, una investigación de la Universidad de Valladolid (UVa) y el CSIC —en colaboración activa con el centro tecnológico Itagra.ct— que ha logrado vincular la acumulación de lluvias de primavera y verano con el posterior crecimiento de estos roedores. Gracias a esta transferencia de conocimiento científico al sector productivo, los agricultores podrán intensificar la vigilancia y adoptar medidas preventivas estratégicas mucho antes de que se registren daños en los campos.
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